Humor y libertad de expresión
A medida de que nos alejamos de la fecha del atentado a Charlie Hebdó, se levantan más voces para gritar “Yo no soy Charlie”, argumentando que el tipo de humor que hacía y hace la revista es inadmisible por ofensivo, vulgar, blasfemo, etcétera. Incluso leímos un artículo donde se decía, abiertamente, que los caricaturistas que hacen ese tipo de humor “deberían recibir un tiro en la nuca” (cita textual).