Si miramos las noticias en la televisión y en las redes sociales observamos una tendencia: la agresividad bajo diversas formas de violencia, las guerras, las catástrofes naturales, los conflictos, y en general, la sevicia -considerada la madre de la codicia-...
que prevalecen sobre los actos de bondad, la solidaridad, los proyectos humanos, el arte, la cultura y la ciencia al servicio de la gente.
Algunas personas acusan a los medios de comunicación de ser instrumentos y vehículos de esa tendencia; otras los defienden porque el propósito de los medios es reflejar la realidad, pues son apenas mensajeros y no actores de los actos de violencia. “El medio es mensaje”, decía Marshall McLuhan, mientras sus detractores hablaban de “masaje” ideológico.
Este exordio permite contextualizar la pertinencia de la ausencia de humor en la mayoría de los acontecimientos que nos acosan. La literatura es un buen pretexto. ¡Don Quijote y Sancho Panza son los héroes del humor universal!
¿Qué es humor?
El humor o humorismo es el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. El humor, en sí mismo, es una categoría de la estética que expresa la disconformidad (total o parcial) de un fenómeno social dado, de la actividad y conducta de las personas, de su mentalidad y costumbres.
“La comicidad puede manifestarse en la falta de correspondencia entre lo nuevo y lo viejo, entre el contenido y la forma, entre el fin y los medios, entre la acción y las circunstancias, entre la esencia real de una persona y la opinión que ella tenga de sí misma”. La esencia del humor es el contraste, la contradicción, el desajuste o desproporción que desbarata la realidad.
El término humor se origina por la teoría de los cuatro humores del cuerpo de la medicina griega, cuyo equilibrio regulaba el estado de ánimo: la bilis, la flema, la sangre y la bilis. El carácter humorístico corresponde al humor sanguíneo, frente a la tristeza del carácter bilioso, la cólera del carácter atrabiliario y el pensamiento irracional del carácter flemático. El humor refleja la dialéctica innata, pero al revés.
Función catártica
El humor para los psicólogos desempeña una función catártica, al liberar emociones, semejante a la de las lágrimas. También es una expresión cultural que exagera o profundiza una actitud irreverente, cuyo producto en inmensamente humano: la risa.
La risa está dirigida hacia y contra lo superior, como arma relativizadora, igualadora; se relaciona también con la parodia, con la constitución del doble, del otro-yo y la ruptura.
Es probable que nos riamos más de las mujeres que de los hombres; de las suegras, que de los suegros; de los superdotados, que de los incapaces. Pero, en general, nos reímos de la periferia. La esencia de lo cómico supera lo racional, porque el corazón de lo cómico es la incongruencia y sus fuentes: la mentira, el disfraz, el engaño, el disimulo y la sátira. El humor es social porque promueve la creación de vínculos, difumina un posible conflicto y alivia el estrés y la ansiedad. Y transforma en sonrisa la soledad.
Nos reímos de lo imprevisto
Hay variaciones culturales en relación con el humor. En Japón, por ejemplo, no existen los chistes, sino los juegos de palabras y la comicidad de situación, porque se carece del sentido de la irreverencia que caracteriza a la cultura occidental.
Umberto Eco sostiene que lo trágico y lo dramático son universales, pero lo cómico, no. Nos reímos de lo imprevisto. La cuestión es romper el tabú: sexo, política o religión. Es algo común a todas las culturas; lo que no es común es el límite que se quiere (o se puede) transgredir.
Pero el mecanismo suele ser siempre el mismo. “El humor es la gentileza de la desesperación, decía Oscar Wilde. Woody Allen, por su parte, ha intentado utilizar el humor como un instrumento educativo. A ello se debe el célebre adagio -“corrige riendo las costumbres”-, que se utiliza como definición de la utilidad de la comedia clásica y neoclásica.
El amor y el humor
Existen algunas técnicas específicas de humor verbal, tales como la ironía, el sarcasmo, la hipérbole, el enigma o definición incompleta o elíptica, la antítesis, el oxímoron, la atenuación, la alusión, el juego de palabras, la sátira, la parodia o la paradoja. Y otras no verbales, referentes a una retórica paralela que juega con los gestos, posturas, caídas, resbalones, etc., que se suele denominar humorismo de situación.
Un tema humorístico recurrente es el amor. La gente común y no solo los escritores crean dobles sentidos, malentendidos y exageraciones que generan risa y sorpresa. Porque el humor como el amor son subjetivos. Hagan la prueba.
Fausto Segovia Baus
13/10/2026
elcomercio.com
"Crear, pensar y vivir con humor".