Veo de casualidad, mientras paseo por la ciudad española en la que vivo (Lugo, en la región de Galicia, al noroeste del país), un cartel que anuncia la actuación próxima de un dúo de monologuistas de humor muy especial, formado por un veterano de la comedia española –aunque siempre en segunda línea–, Edu Luky, y José de Luna, “Josete”, una personas con un setenta por ciento de discapacidad intelectual que alcanzó notoriedad por su participación en la película “Campeones” (2018), premiada con tres Goyas, el premio de cine más importante de España.
El cartel me llama mucho la atención, porque desconocía por completo la existencia de este espectáculo, llamado “Doscapacitados” –un juego de palabras con “discapacitados”– y también la faceta de monologuista de Josete, a pesar de su acreditada vena artística por “Campeones”, que, al margen de los premios, consiguió en su día un gran éxito de público en España y se convirtió en un fenómeno no solo cinematográfico, sino también social, por sus especiales características. La película cuenta la historia de un entrenador de baloncesto que, tras ser despedido de su club y sufrir un accidente automovilístico en estado de embriaguez, tiene que realizar noventa días de servicios comunitarios entrenando a un equipo de baloncesto integrado por personas con diversas discapacidades. El filme fue interpretado por discapacitados reales, actores aficionados que en su mayor parte se ponían delante de la cámara por primera vez.
“Campeones”, una comedia dramática dirigida por Javier Fesser, puso ya entonces en primer plano el tema -inédito hasta entonces en España- de humor y discapacidad, cuestión que ahora, con este espectáculo de monólogos cómicos de Edu Luky y “Josete”, se actualiza mucho más.
Como digo, es un asunto bastante novedoso en mi país, aunque, navegando estos días por internet para escribir este artículo, he descubierto que no tanto.
Mariano Mariano y “El Langui”
Yo conocía las experiencias de teatro inclusivo que venía y continúa haciendo Blanca Marsillach –hija del gran Adolfo Marsillach– con actores con discapacidades, pero prácticamente no sabía de ningún caso de personas con discapacidad que hicieran monólogo de humor hablando de sus particularidades. En realidad, miento, porque ahora me estoy acordando de dos: Mariano Mariano, un humorista que alcanzó una gran popularidad en la televisión española por sus apariciones en los años 90 en el canal Telecinco y que se sostenía siempre con una muletas, desde que con solo un año de vida una poliomielitis le provocase parálisis y atrofia muscular; y Manuel Montilla, “El Langui”, quien padece parálisis cerebral desde que nació y que hacia 2010 alcanzó la notoriedad con sus monólogos cómicos en La Sexta. Un poco antes, por cierto, había participado en la película “El truco del manco” (2008), por la que consiguió el premio Goya al mejor actor revelación y también a la mejor canción, pues “El Langui” es además rapero. Lo más interesante de todo esto es que tanto Mariano Mariano como, sobre todo, Manuel Montilla hacen de su discapacidad material para su humor, lo mismo que “Josete” en “Doscapacitados”.
Felipe Mateos y Marc Buxaderas
En cualquier caso, pregunto a la Inteligencia Artificial (IA) y me responde que desde hace unos diez años hay varios casos en España y otros países –Chile, Reino Unido, EEUU– de personas con discapacidades que están haciendo monólogos de humor sobre su situación. En mi país destaca a Felipe Mateos y Marc Buxaderas. El primero, que nació en 1996 con osteogénesis imperfecta –la enfermedad de los huesos de cristal–, dice de sí mismo en su página web que su humor es “ácido, provocador y directo, sin miedo a incomodar ni a romper con lo políticamente correcto” y que le gusta “hablar de lo que incomoda, sin filtros ni concesiones”. El segundo, nacido en 1999 con parálisis cerebral tetrapléjica espástica, reflexiona así sobre el uso que hace de la discapacidad en sus monólogos: “Si tú vas con tu rollo de lo que significa estar en una silla de ruedas, la gente se cansa y desconecta, pero si pones humor, te ríes de ti mismo –y yo tengo licencia para ello–, pues entienden más tu situación”.
Lucho Miranda
Pero mayor impacto está teniendo Luis Alberto, “Lucho”, Miranda, un chileno nacido en 1995 con parálisis cerebral (tetraparesia) que ya ha trascendido fronteras dentro de Sudamérica tras convertirse en un fenómeno en redes sociales y televisión con shows que abordan su discapacidad sin dramatismos. Miranda sufrió al nacer una asfixia nasal de ocho minutos que lo dejó con un setenta por ciento de discapacidad física. Sus cuatro extremidades fueron las más afectadas, generando rigidez en sus dos manos y dificultades para caminar. Su humor es rápido, negro y provocativo. En sus espectáculos se ríe de todo, sobre todo de sí mismo y de su condición: “Soy Lucho Miranda, comediante, y para los que no me conocen, no, no estoy borracho. Tengo una discapacidad que me hace parecer medio borracho, pero no. Aunque no tengo cómo demostrarlo porque no puedo caminar derecho”. Sus chistes, como se ve, abordaban la discapacidad sin filtro ni complejos: “Una de las cosas buenas de no poder abrir las manos es que cuando chico nunca me mandaron a comprar porque nunca devolvía el vuelto”. O también: “Mi sueño es comprarme un automóvil, llevarlo al mecánico y decirle que tengo un problema motor. No va a saber a quién atender”.
Vuelvo al principio, a ese espectáculo titulado “Doscapacitados” que los españoles Edu Luky y José de Luna, “Josete”, llevan dos años interpretando por todo el país. Además de en escenarios diversos, lo están presentando en colegios e institutos, para que su mensaje llegue también a los más jóvenes, y en eventos de empresas, para dar charlas motivacionales. Más que un show, es una lección de vida. Está basado en las vivencias de “Josete·. Al principio, según cuenta Edu Luky, “cuando la gente ve a una persona como ‘Josete’ en el escenario, no sabe si reírse o no, porque es un tema delicado, pero como nosotros lo tratamos con tanta naturalidad, al final la gente se ríe mucho, nos trata con mucho cariño, se sienten identificados con muchas cosas”. La conclusión que sacan los dos actores y que quieren enfatizar es que “la mayor discapacidad es no tener sentido del humor”.
Si el humor nos ayuda muy especialmente a afrontar las adversidades, no podemos prescindir de él en la discapacidad. Y si reírse de uno mismo es la mayor y la más genuina prueba de fuego del humorismo, hacer monólogos cómicos a partir de las vivencias propias como persona con discapacidad parece una consecuencia lógica y reconfortante. Pero no nos engañemos: todos somos discapacitados, porque todos tenemos capacidades diferentes. Y sí, la única “discapacidad” –en el sentido negativo que solemos dar a esta palabra– que debemos temer e intentar evitar es la falta de sentido del humor.

Mariano Mariano

El Langui

Felipe Mateos

Marc Buxaderas

Lucho Miranda
By Félix Caballero
By chance, while walking through the Spanish city where I live (Lugo, in the region of Galicia, in the northwest of the country), I notice a poster announcing the upcoming performance of a very special comedy duo, made up of a veteran of Spanish comedy—though always in a supporting role—Edu Luky, and José de Luna, “Josete,” a person with a seventy percent intellectual disability who gained recognition for his participation in the film Champions (2018), winner of three Goya Awards, Spain’s most important film prize.
The poster immediately catches my attention, as I was completely unaware of the existence of this show, titled Doscapacitados—a play on words with discapacitados (“disabled”)—and also of Josete’s role as a stand-up comedian, despite his proven artistic streak in Champions, which, beyond its awards, achieved great box-office success in Spain and became not only a cinematic phenomenon but also a social one due to its distinctive nature. The film tells the story of a basketball coach who, after being fired from his club and involved in a drunk-driving accident, must complete ninety days of community service by coaching a basketball team made up of people with various disabilities. The film featured real people with disabilities—mostly amateur actors appearing before a camera for the first time.
Champions, a comedy-drama directed by Javier Fesser, brought to the forefront—something previously unseen in Spain—the issue of humor and disability, a topic that is now being revisited more directly through this stand-up show by Edu Luky and Josete.
As I say, this is quite a novel subject in my country, although, browsing the internet these days while writing this article, I have discovered that perhaps it is not so new after all.
Mariano Mariano and “El Langui”
I was familiar with the inclusive theater experiences that Blanca Marsillach—daughter of the great Adolfo Marsillach—has been promoting and continues to promote with actors with disabilities, but I knew virtually nothing about people with disabilities performing stand-up comedy based on their own particularities. Actually, I must correct myself, because I now recall two cases: Mariano Mariano, a comedian who achieved great popularity on Spanish television through his appearances in the 1990s on Telecinco, always standing with crutches after contracting polio at the age of one, which caused paralysis and muscular atrophy; and Manuel Montilla, “El Langui,” who has had cerebral palsy since birth and rose to prominence around 2010 with his stand-up routines on La Sexta. A little earlier, incidentally, he had appeared in the film The One-Handed Trick (2008), for which he won the Goya Award for Best New Actor as well as for Best Original Song, as “El Langui” is also a rapper.
What is most interesting about all this is that both Mariano Mariano and, above all, Manuel Montilla turn their disabilities into material for their humor, just as Josete does in Doscapacitados.
Felipe Mateos and Marc Buxaderas
In any case, I ask Artificial Intelligence, and it tells me that for about ten years now there have been several cases in Spain and other countries—Chile, the United Kingdom, the United States—of people with disabilities performing stand-up comedy about their own circumstances. In Spain, it highlights Felipe Mateos and Marc Buxaderas.
The former, born in 1996 with osteogenesis imperfecta—“brittle bone disease”—describes his humor on his website as “acid, provocative, and direct, unafraid to make people uncomfortable or to break with political correctness,” adding that he enjoys “talking about what makes people uncomfortable, without filters or concessions.” The latter, born in 1999 with spastic quadriplegic cerebral palsy, reflects on how he uses disability in his routines: “If you just go on about what it means to be in a wheelchair, people get tired and disconnect. But if you add humor, if you laugh at yourself—and I have a license to do that—then they understand your situation much better.”
Lucho Miranda
Even greater impact is currently being made by Luis Alberto “Lucho” Miranda, a Chilean born in 1995 with cerebral palsy (tetraparesis), who has crossed borders within South America after becoming a phenomenon on social media and television with shows that address his disability without melodrama. At birth, Miranda suffered nasal asphyxia for eight minutes, which left him with a seventy percent physical disability. All four limbs were affected, resulting in rigidity in both hands and difficulty walking.
His humor is quick, dark, and provocative. In his shows, he laughs at everything, especially at himself and his condition: “I’m Lucho Miranda, comedian, and for those who don’t know me, no, I’m not drunk. I have a disability that makes me look kind of drunk, but I’m not. Although I have no way to prove it because I can’t walk straight.” His jokes, as we can see, tackle disability without filters or inhibitions: “One of the good things about not being able to open my hands is that when I was a kid, they never sent me to the store because I never brought back the change.” Or: “My dream is to buy a car, take it to the mechanic, and tell him I have an engine problem. He won’t know who to fix.”
I return to the beginning, to that show titled Doscapacitados, which the Spaniards Edu Luky and José de Luna, “Josete,” have been performing across the country for two years. Besides appearing in theaters, they are presenting it in schools and high schools so that their message reaches younger audiences, and at corporate events to deliver motivational talks. More than a show, it is a life lesson. It is based on Josete’s own experiences. As Edu Luky explains, “At first, when people see someone like Josete on stage, they don’t know whether to laugh or not, because it’s a delicate subject. But since we treat it so naturally, in the end people laugh a lot, they treat us with great affection, and they identify with many things.”
The conclusion the two actors draw—and wish to emphasize—is that “the greatest disability is not having a sense of humor.”
If humor helps us face adversity, we cannot dispense with it in the realm of disability. And if laughing at oneself is the highest and most genuine test of humor, then performing stand-up comedy based on one’s own experiences as a person with a disability seems both a logical and comforting outcome. But let us not deceive ourselves: we are all disabled, because we all have different abilities. And yes, the only “disability”—in the negative sense we often attach to the word—that we should fear and strive to avoid is the lack of a sense of humor.
(This text has been translated into English by Chat GPT)