En principio era ingeniero en explotación de transporte marítimo —carrera que cursó vinculado a estudios en la antigua Alemania y Rusia— y ejerció esa profesión durante aproximadamente 16 años. Sin embargo, el arte siempre fue su verdadera vocación.
En 1988 ingresó al grupo de teatro aficionado «Olga Alonso», donde debutó con la obra Santa Camila de La Habana Vieja.
Fue precisamente en ese grupo donde nació «Mariconchi»: durante una improvisación en la que Manrufo usó una peluca y parodió a una mujer mayor junto a la actriz Laura de la Uz. El propio Osvaldo Doimeadiós, fundador del CPH, le recomendó separar al personaje de los sketches colectivos y convertirlo en protagonista de monólogos propios.
El consejo resultó acertado. Con el monólogo «Aventuras y desventuras de Mariconchi», Manrufo ganó el Premio del Festival Nacional del Humor Aquelarre a mediados de los años noventa, consagrándose en la escena cómica cubana.
Mariconchi era una anciana deslenguada, hipercrítica y pendenciera que comentaba con sátira e ingenio los problemas de la vida cotidiana en La Habana, y se convirtió en un espejo incómodo y divertido de la realidad de la Isla.
Durante más de 25 años, Manrufo lideró la peña humorística «La Esquina de Mariconchi», que se presentó los jueves en el Teatro América y posteriormente se trasladó al Cine Yara, en el Vedado habanero.
Desde aquí les enviamos nuestras buenas vibras a sus familiares y colegas.
"Crear, pensar y vivir con humor".