La comicidad además de provocar la risa se vuelve un termómetro de las tensiones, contradicciones y transformaciones de una sociedad, aseguró Jorge Alberto Riego Cruz, alumno de la licenciatura en Historia de la Universidad Autónoma Metropolitana...
quien desarrolló la investigación Ahí está el detalle. Cantinflas y la evolución de la comedia popular a la crítica social en el cine mexicano de 1940 a 1970.
En ella, analiza cómo el célebre personaje creado por Mario Fortino Moreno Reyes trascendió el entretenimiento para convertirse en un vehículo de reflexión sobre la realidad mexicana.
“Podemos reírnos y señalar aquello que no funciona en la colectividad. La sátira permite hacer análisis crítico de una manera mucho más cercana”, expuso el joven apasionado de este género desde la infancia.
Su trabajo sitúa el auge del icono durante el periodo conocido como el “milagro mexicano” (1940-1970), etapa caracterizada por la consolidación del Estado posrevolucionario y por el crecimiento del ámbito cinematográfico nacional que rebasó el entretenimiento, al convertirse en un instrumento de construcción de identidad.
En ese tenor, Riego Cruz indicó que las películas ayudaron a que públicos de distintas regiones del país encontraran elementos comunes que fortalecieran el sentido de pertenencia a México.
Es en ese escenario donde, de acuerdo con el alumno, aparece la figura del “peladito”, un hombre sin poder económico ni político que enfrenta las adversidades gracias a su ingenio y que encarnó a sectores populares marginados y permitió que amplios públicos se identificaran con él.
“Su capital era la astucia. No era un héroe perfecto, sino un protagonista que se equivocaba, cometía errores, trataba de corregirlos y es ahí donde radica gran parte de su cercanía con la gente”, explicó.
El estudio muestra que la transformación del actor asimismo transformó el contenido de su tono humorístico, pues mientras en sus primeras cintas predominaban las burlas hacia las élites y los recursos del llamado “cantinfleo”, conforme avanzó su trayectoria las historias incorporaron críticas más elaboradas sobre las instituciones, las desigualdades y diversas problemáticas sociales.
Riego Cruz consideró que este cambio estuvo relacionado tanto con la madurez artística de Mario Moreno como con su creciente prestigio dentro de la industria, lo que le posibilitó abordar temas más complejos desde el ingenio.
Sin embargo, el texto de igual manera plantea que Cantinflas no puede entenderse al margen del contexto político de su época y aunque muchas de sus producciones evidenciaban deficiencias del sistema y cuestionaban determinadas prácticas, dichos cuestionamientos se mantenían dentro de los márgenes permitidos por el régimen político.
“Apuntó conflictos reales, pero sin romper del todo con el régimen que respaldó su carrera”, dijo el universitario de la UAM, quien detalló que el texto surgió como parte de la asignatura Historia de México del Siglo XX y ya se ha presentado en un Coloquio.
Respecto a la permanencia de Cantinflas entre distintas generaciones, Riego Cruz identificó dos elementos fundamentales: el característico “cantinfleo”, una forma única de construir humor con aparentes contradicciones lingüísticas, y el carácter universal de los conflictos humanos presentes en sus filmes.
“Relatos que se desarrollan en cintas como El maestro continúan dialogando con el presente porque abordan situaciones que permanecen vigentes, más allá del entorno histórico en que fueron filmadas”.
El universitario manifestó que los estudios históricos deben acercarse a manifestaciones culturales que con frecuencia son subestimadas por considerarse mera diversión.
“La comedia suele verse como algo ligero, pero comunica ideas, evidencia conflictos y permite comprender cómo piensa una sociedad. Su gran fortaleza es que presenta la crítica de una manera más digerible a partir del humor”, afirmó.
"Crear, pensar y vivir con humor".