Investigación: ¿Por qué algunas personas usan tanto el sarcasmo?

Enviado por Humor Sapiens el Jue, 27/08/2026 - 16:44
Investigación: ¿Por qué algunas personas usan tanto el sarcasmo?

Frases sarcásticas forman parte de conversaciones cotidianas y pueden provocar una carcajada o una mirada incómoda. El sarcasmo consiste, en términos generales, en expresar algo distinto —e incluso contrario— de lo que literalmente se dice, dejando que el interlocutor interprete la verdadera intención. La psicología ha encontrado que esta manera de comunicarse cumple funciones muy diferentes: puede servir para bromear, criticar, aliviar una situación incómoda o expresar molestia sin recurrir a una confrontación completamente directa. Uno de los hallazgos más interesantes es que las personas no recurren al sarcasmo necesariamente por una única razón. Un estudio publicado en 2025 en Behavioral Sciences, realizado con 179 participantes de habla inglesa, encontró una relación entre distintos estilos de humor y la tendencia a utilizar sarcasmo. Quienes presentaban un humor más afiliativo —orientado a generar cercanía y fortalecer las relaciones— reportaron mayor uso de sarcasmo, especialmente de aquel que permite proteger la imagen social de quien habla y de quien escucha.

Cuando la ironía funciona como escudo
El sarcasmo también puede convertirse en una especie de “amortiguador” emocional. Decir algo con ironía permite introducir una crítica o expresar incomodidad sin formular el mensaje de manera completamente frontal. Investigaciones sobre la función de la ironía sarcástica encontraron que esta puede cumplir una función de protección social, especialmente cuando se utiliza para realizar críticas menores entre personas que mantienen una relación cercana. En determinados contextos, el comentario indirecto puede hacer que quien habla parezca menos rudo que si expresara exactamente la misma crítica de forma literal. "Diario El Comercio. Todos los derechos reservados."

Por Redacción EC

Frases sarcásticas forman parte de conversaciones cotidianas y pueden provocar una carcajada o una mirada incómoda. El sarcasmo consiste, en términos generales, en expresar algo distinto —e incluso contrario— de lo que literalmente se dice, dejando que el interlocutor interprete la verdadera intención. La ha encontrado que esta manera de comunicarse cumple funciones muy diferentes: puede servir para bromear, criticar, aliviar una situación incómoda o expresar molestia sin recurrir a una confrontación completamente directa. Uno de los hallazgos más interesantes es que las personas no recurren al sarcasmo necesariamente por una única razón. Un estudio publicado en 2025 en Behavioral Sciences, realizado con 179 participantes de habla inglesa, encontró una relación entre distintos estilos de humor y la tendencia a utilizar sarcasmo. Quienes presentaban un humor más afiliativo —orientado a generar cercanía y fortalecer las relaciones— reportaron mayor uso de sarcasmo, especialmente de aquel que permite proteger la imagen social de quien habla y de quien escucha.

Cuando la ironía funciona como escudo

El sarcasmo también puede convertirse en una especie de “amortiguador” emocional. Decir algo con ironía permite introducir una crítica o expresar incomodidad sin formular el mensaje de manera completamente frontal. Investigaciones sobre la función de la ironía sarcástica encontraron que esta puede cumplir una función de protección social, especialmente cuando se utiliza para realizar críticas menores entre personas que mantienen una relación cercana. En determinados contextos, el comentario indirecto puede hacer que quien habla parezca menos rudo que si expresara exactamente la misma crítica de forma literal.

Esto ayuda a entender por qué el sarcasmo aparece con frecuencia entre amigos, parejas, familiares o compañeros que ya conocen el estilo comunicativo del otro. Un estudio sobre el uso del sarcasmo en adultos encontró que los participantes eran más propensos a recurrir a él cuando se sentían personalmente ofendidos y cuando hablaban con amigos. Es decir, la confianza puede proporcionar un terreno en el que la persona considera que su interlocutor comprenderá la intención que existe detrás de las palabras.

No siempre es señal de mal carácter
Sin embargo, existe otra cara del fenómeno. El sarcasmo puede utilizarse como una vía indirecta para exteriorizar hostilidad. Una investigación publicada en Personality and Individual Differences encontró que el rasgo de ira se asociaba significativamente con un mayor uso de sarcasmo declarado por los propios participantes. El resultado no significa que toda persona sarcástica sea agresiva o tenga problemas para controlar la ira, pero sí sugiere que, en determinados individuos, la ironía puede convertirse en una manera de canalizar emociones negativas.

La diferencia está, en buena medida, en la intención y en la forma en que se utiliza. La investigación sobre estilos de humor distingue entre un humor orientado a crear vínculos y otro de carácter agresivo, relacionado con la burla, el desprecio o la ridiculización. El estudio de McAuley y Glenwright de 2025 encontró, precisamente, que las personas con diferentes estilos humorísticos emplean el sarcasmo para propósitos distintos: algunas buscan fortalecer la interacción, otras aliviar la frustración y otras reducir la vergüenza o proteger su imagen frente a los demás.

Una herramienta que también puede estimular la creatividad "Diario El Comercio. Todos los derechos reservados."

Curiosamente, el sarcasmo no tiene únicamente consecuencias negativas. Una investigación de Li Huang, Francesca Gino y Adam Galinsky, publicada en 2015, realizó cuatro estudios y encontró que tanto expresar como recibir sarcasmo podía favorecer la creatividad. Los investigadores plantearon que la interpretación de un mensaje sarcástico obliga a ir más allá del significado literal y activa un pensamiento más abstracto. Eso sí, el efecto tuvo una condición importante: cuando existía confianza entre las personas, el aumento de creatividad no estuvo acompañado por un incremento del conflicto.

Por eso, utilizar sarcasmo no permite diagnosticar por sí solo una personalidad determinada. Una persona puede emplearlo como recurso humorístico, para suavizar una crítica, para afrontar una situación incómoda o simplemente porque forma parte de su estilo habitual de comunicación. El problema aparece cuando la ironía se convierte sistemáticamente en una forma de humillar, atacar o expresar resentimiento sin asumirlo de manera directa. En esos casos, más que el sarcasmo en sí, lo relevante desde la psicología es la función que está cumpliendo dentro de la relación. En otras palabras, detrás de un “qué buena idea” acompañado de una mirada irónica puede haber una broma, una crítica, frustración o incluso complicidad: para comprenderlo, no basta con escuchar las palabras; también hay que mirar la emoción, el vínculo y el contexto. "Diario El Comercio. Todos los derechos reservados."

(Fuente: elcomercio.pe).

 

 

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