Entrevista a Kiki Quiñones

Kiki Quiñones

"Tú vas a caminar hasta lo más alto”

Con mi entrevistado nos unen tres cosas: primero, somos humoristas escénicos, segundo somos estudiosos del humor y tercero una institución nos relaciona.

En los años 80, al humorista cubano Virulo se le ocurrió crear un Centro Promotor del Humor, y junto a Carlos Ruiz de la Tejera, Héctor Zumbado y Ajubel, yo fui parte de los asesores reclutados por Virulo. Después, cuando éste se fue a residir a México, dejó dirigiendo el Centro un triunvirato conformado por Carlos Ruiz, Osvaldo Doimeadiós y por mí. Pero aquellos duró poquísimos días. Carlos Ruiz y yo no quisimos continuar y se quedó Doime dirigiéndolo.

Pasa el tiempo y se “profesionaliza” el Centro y Doime se mantiene como su director. A él lo sustituye el humorista Iván Camejo y a éste nuestro entrevistado Kiki Quiñones. Resumen, lo que ha representado para ambos ese Centro es, repito, el tercer elemento que nos une.

Por supuesto, su admiración por mi trabajo en La Seña del Humor, que lo llevó a apoyar homenajes al grupo, más el gusto estético, la defensa del buen humor, los principios y “la buena onda”, han colaborado mucho para que nazca una amistad con respeto mutuo, tanto en lo profesional como en lo personal.

Por ello me siento contento y honrado de estar entrevistándolo.

PP: Kiki, me gustaría que te presentaras tú mismo, para que te conozcan mejor los lectores que no te conocen, o no mucho.

KIKI QUIÑONES: Gracias, querido amigo. Ante todo, quiero aprovechar para, de manera pública, expresar la admiración y el respeto que siento por tu trabajo y por la huella imborrable de la Seña del humor de Matanzas en el humor y en la cultura de Cuba.

No soy muy bueno en esto de las biografías, pero te puedo decir que soy oriundo de la provincia donde se cultiva el mejor tabaco del mundo –Pinar del Río- que se encuentra tan cerca de la Habana como tu querida Matanzas, sólo que, hacia el oeste; es la más occidental de todo el territorio cubano.

Allí comencé en el mundo del arte como aficionado en un grupo de teatro infantil a los 12 años, influenciado por la televisión y por los grupos de teatro que visitaban la provincia, que no eran pocos.

Y así, dentro del movimiento de aficionados es que llego en 1990 a la actual Universidad Pedagógica Rafael María de Mendive, en aquel entonces Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río.

PP: Entiendo, sin dudas naciste para ser artista. Pero me gustaría saber por qué te interesó el humor desde el inicio de tu trabajo en el arte. ¿Cuándo decidiste ser humorista? ¿Cuál fue tu primer trabajo más “serio” en el humor y cómo lo viviste?

KIKI QUIÑONES: Te dije que tuve mucha influencia de la televisión, era, en mi primera infancia, un gran consumidor de la parrilla televisiva cubana la cual contaba con excelentes espacios humorísticos de comedias de situación y de musicales con humoristas invitados. Tú has biografiado la vida de unos cuantos, Enrique Arredondo, por ejemplo, pero otros grandes de la escena como María de los Ángeles Santana, Reinaldo Miravalles y muchos otros me hacían inclinarme hacia el humor por la admiración que despertaba en mí ver como ocupaban un lugar importante en la vida de la gente. Luego me decido a ser humorista cuando entran al ruedo el Conjunto Nacional de Espectáculos con Virulo a la cabeza y descubro muchas cosas con las que me identificaba muy rápido en espectáculos como El infierno, según Virulo, que es en mi modesta opinión la mejor puesta de todas las que hizo, o ese fabuloso espectáculo de tu grupo Señeras y Señeros, buenas noches , que tuve la suerte de ver tres noches seguidas en el Cine-teatro Praga de mi ciudad y donde me deslumbró un sketch donde se rompía el violín y terminaban con la construcción de un pedraplén. En esta etapa ya estaba decidido a que eso era lo que yo quería hacer.

Luego, mi primer trabajo serio dentro del humor fue un espectáculo que realizó mi grupo de allá de Pinar con la Orquesta Sinfónica del Teatro Lírico Provincial, y fue algo fabuloso, porque por primera vez salíamos del área de confort que significaba para nosotros el gremio universitario para enfrentar un público más heterogéneo y por ende más exigente. Fue una experiencia que reorientó la brújula creativa del grupo y sobre todo la mía.

PP: Me hiciste recodar ese número que llamábamos “La fuga”, que mencionas. Para mí, el mejor número nuestro y no digo más para no ser soberbio y pedante. Me alegro que confieses que de alguna influyó en tu carrera. Un honor. Pero, prefiero seguir hablando de ti, no de la Seña (aunque sabes que me encantaría). Por ejemplo, ¿ha cambiado tu forma de hacer humor desde que comenzaste hasta ahora? ¿Han variado tus intereses en cuanto a contenidos?

KIKI QUIÑONES: Sí. Los procesos de maduración como artista y como persona me llevan hacia nuevos contenidos y nuevas miradas sobre fenómenos que trabajaba con anterioridad. Hoy miro hacia atrás y creo que he hecho cosas interesantes en cuanto a contenido que al día de hoy las hiciera diferentes, de igual modo hay contenidos que varios colegas trabajan ahora mismo que a mí ya no me interesan, pero creo que todo es parte de lo que cada uno se trace en su línea de desarrollo individual.

PP: Amigo mío, tú llegaste al escenario nacional después del boom del llamado Movimiento del Nuevo Humor cubano. Me gustaría que desde esa distancia valores lo que sucedió en esa época maravillosa (por lo menos para mí). Que me digas cómo se ve aquello desde alguien del gremio y desde alguien que le atrae la teoría y las reflexiones sobre el tema como eres tú.

KIKI QUIÑONES: Esta es una pregunta muy interesante, Pepe.

Para mí en esa etapa se produjo un punto de giro importantísimo en los procesos creativos del humor cubano, y así lo escribí para un artículo que publicó la revista teatral cubana Tablas.

Hay que tener en cuenta que si bien el desarrollo del humor cubano ha sido coherente desde su génesis allá en el bufo del siglo XIX hasta hoy, hubo un momento en que la escena se permeó de muchos creadores que venían de la televisión o del cine y aportaban a la escena teatral humorística muy poco, aunque destaco el trabajo de unos cuantos como Argelio García (Chaflán), el fonomímico Centurión o las maravillosas comedias de Héctor Quintero. Luego, desde el punto de vista mediático el conjunto comienza a robarse el show y trae de vuelta la visión vernacular de la representación del humor cubano con énfasis en lo paródico, y esto se refuerza cuando se visualiza el trabajo de La seña del humor de Matanzas que se convierte en referente creativo, a tal punto que de su nombre derivaron miméticamente otros como La Piña, La Leña… y muchos más a lo largo de todo el país. Sin ese momento maravilloso no podríamos contar hoy con el Centro Promotor del Humor, ni con el humor escénico cubano contemporáneo.

Allí se gestó ese gran movimiento que sacudió los cimientos de toda la escena cubana para entusiasmar a otros que como yo llegamos a recoger muchos de los frutos que fueron sembrados.

PP: Coincidimos. Pero no me provoques más mencionando a La Seña. Te juro que  no tengo para cuando acabar.  Así que mejor vuelvo a tu carrera, que me interesa más en estos momentos. Por ejemplo, cuéntame una anécdota que hayas vivido relacionada con tu profesión de humorista.

KIKI QUIÑONES: Tengo muchas anécdotas, pero hay una que guardo con mucho cariño y fue en la noche de premiaciones del Festival Nacional del Humor Aquelarre 1998. Ulises Toirac dirigió esa gala y me pidió que yo entrara y saliera a escena para interrumpir y disociar al conductor oficial que era Baudilio Espinosa, y en el momento de la entrega de los premios explican que sólo los premiados debían subir a escena a recibir sus obsequios y yo con el personaje lo repito: “…solo pueden subir los premiados”. Entonces el presidente del jurado que era ese maravilloso comediante Armando Soler (Cholito) comienza a leer las menciones –que no debían subir a escena- y resulta que menciona mi nombre, porque me habían otorgado una mención especial de actuación y yo dije: “…ah, cará, viste, ahora tengo que bajar”. El público comenzó a reírse y Cholito después de una pausa me miró y me dijo muy suave: “No, tú no tienes que bajar. Tú nunca vas a tener que bajar, tú vas a caminar hasta lo más alto”. Entonces la gente aplaudió de una manera apoteósica, eso fue muy lindo.

PP: ¡Guao! Que te diga eso es gran actor cómico es un premio en sí. Te felicito. Recuerdo a Armando Soler siempre como baluarte del buen humor, del costumbrista, pero siempre con nivel y buen gusto. Y a propósito, en mis estudios he comprobado que el humor obsceno, vulgar, simplista y burlón es el más abundante, el más consumido y apetecido en todos los pueblos y en todas las épocas  Es extensa la explicación que le doy, pero es así, inobjetablemente. Entonces, la pregunta que te hago es la siguiente: si ese humor “fácil” le llega a todos los seres humanos (gran rating asegurado), ¿por qué el boom de los 80 fue en base a un humor blanco, inteligente, más elaborado, y no fue de un humor más “populachero” que iría con mayor seguridad a triunfar? Y sobre todo, ¿por qué no lo practicas tú también?

KIKI QUIÑONES: Yo creo, Pelayo, que el humor de los 80 fue más elaborado porque los creadores tenían una gran preparación. Ten en cuenta que en Cuba eran muy pocos los humoristas de los 80 e incluso de los 90 que no eran universitarios. Esto condiciona y determina el qué y el cómo enfrento los procesos de creación. Después entramos en una etapa donde el humor se convirtió en un modo de vida que garantiza cierta solvencia y aparecen ya no solo el mediocre que se hace de los chistes más soeces, sino el mediador quien tampoco es artista, pero muchas veces tiene el dinero para invertir y recuperar de manera fácil grandes dividendos; ninguno de los dos se interesa por profundizar ni por elaborar, es un medio de vida y ya.

Yo te puedo decir que no me sentiría bien pensando el humor como una caja registradora, yo siento un gran compromiso conmigo, con el humor, con el arte, con la gente y con la cultura en sentido general. A lo mejor es por mi formación, a lo mejor por mi visión de lo que es ser un creador.

Te cuento otra anécdota. Estando una noche frente al Humor Club Cocodrilo en La Habana. Yo estaba programado con Iván Camejo, pero como era temprano aún estaba en la entrada del establecimiento. Fue entonces cuando llegaron varios argentinos averiguando si podían acceder al espectáculo que se ponía en el espacio y antes de poder responderles una señora que vive al lado del lugar les dijo señalándome: “…no se pueden perder la actuación de este muchacho, él es un gran artista, y un artista es… Alguien muy nuestro”. La pasión con la que esta señora habló no de mí, sino de lo que significa para la gente lo que es ser un artista es lo que me obliga a trabajar en serio mi profesión.

PP: Claro que sí, tienes razón y coincido en esos principios. Pero creo que se debe estudiar más ese fenómeno en los años 80. Es cierto que éramos universitarios la mayoría y se supone que eso propició que hayamos abordado un humor de más referencias culturales, un humor alejado del simplismo, incluso alejado del buen costumbrismo, no por calidad, sino por romper esquemas, ya que era ese humor el que casi únicamente consumíamos en esa época. Sin embargo, pienso que ayudó la poca posibilidad de ganar mucho más dinero con nuestro trabajo. Tal es así que muchos de esos mismos universitarios después se lanzaron a los centros nocturnos y tuvieron que bajar el nivel de su humor por la necesidad de lucrar más para subsistir o vivir mejor. En fin, insisto, me gustaría un estudio sociológico verdadero, profundo, de por qué surgió ese Movimiento del Nuevo Humor Cubano en los años 80 y en lo particular por qué pudo nacer la Seña del Humor en esos tiempos y en provincia, que provocó tal Movimiento. Y ver también respondido en ese estudio la razón de por qué triunfó ese humor que hicimos, a pesar de que el humor vulgar, grosero y burlón es el más apetecido por el ser humano en toda época y lugar. Pero vayamos a la actualidad para seguir barriendo con todo lo que me gustaría preguntarte como estudioso del humor. Por ejemplo, hablemos de algo que está muy de moda: el stand up comedy. Veamos, según tu opinión, ¿por qué hay muchos más mediocres que buenos comediantes practicando el stand up comedy? Sin dudas, la relación mediocres-buenos es mucho mayor en esta modalidad que entre monologuistas, narradores de cuentos, mimos, clowns, etc.. En Latinoamérica es muy marcado el hecho. ¿En Cuba igual?

KIKI QUIÑONES: Con respecto al stand up comedy en Cuba se da un fenómeno sui géneris, pues no son muchos los que lo practican, aquí hay varios solistas, pero abundan más los que cuentan chistes. Realmente los que hacen stand up lo cultivan con bastante rigor.

PP: Me alegro mucho de eso. Y en esa línea, pero ampliándonos, ¿cómo ves el humor cubano actual, en teatro, TV, cine, radio, gráfica, literatura, música, etc. y hasta en el estudio del humor?

KIKI QUIÑONES: Hoy podemos hablar de una meseta en cuanto al desarrollo del humor escénico, aunque están apareciendo jóvenes creadores, unos cuantos graduados de escuelas de artes, que se están curtiendo poco a poco, pero la generación de los 90 todavía lleva la voz cantante en los procesos creativos. En el humor gráfico tiene un repunte mayor y hay una nueva generación que va ocupando espacio, pero de manera general se está acercando una nueva oleada de creadores con inquietudes diversas. En el cine tengo que decirte que hay un retorno a lo trágico que realmente sorprende, pero creo que será circunstancial.

PP: Y para mantener el "vaivén", ahora de nuevo en lo personal, ¿qué te gustaría hacer, dentro del humor, que no hayas hecho todavía?

KIKI QUIÑONES: Bueno, hay dos cosas que me gustaría hacer, una la estoy trabajando ahora mismo y es un unipersonal con una orquesta sinfónica. Ya está escrito el guión y parece que se producirá este año, lo otro es dirigir un audiovisual de ficción, que ese no sé si se dará ni cuándo será, ojalá que no se cumpla tan rápido porque aparecerá otra cosa, y otra, y otra, recuerda que a nosotros siempre nos surgen nuevas inquietudes.

PP: ¡Oye, qué envidia! Ese espectáculo con una sinfónica siempre me ha atraído mucho. Te deseo el mayor de los éxitos con eso. Y aunque sea difícil de materializar lo de hacer un audiovisual de ficción, no pierdas las esperanzas porque es un desafío importante en tu carrera. Ojalá se te dé. Crucemos los dedos. Bueno, para finalizar, ¿cuál pregunta te hubiera gustado que te hiciera y no te hice? ¿Puedes responderla ahora?

KIKI QUIÑONES: Me hubiera gustado que me preguntaras con qué grupo de los 80 me hubiese gustado trabajar.

Te respondería: me hubiera encantado trabajar con todos, pero principalmente con el Conjunto Nacional de Espectáculos con una obra escrita por Eduardo del Llano y dirigida por Osvaldo Doimeadiós, ah, y con La seña del humor de invitada.

Es siempre un placer y es un privilegio conversar de estos temas que nos apasionan. Un abrazo enorme y buena suerte.

PP: Pues sería un honor participar en ese espectáculo. Como ya te dije, espero que te siga cada vez mejor en tus proyectos. También es un placer y un honor intercambiar contigo sobre el humor, ese gran tema que nos une. Gracias por el tiempo y esfuerzo que le dedicaste a esta entrevista.

Un abrazo grande y muchos éxitos.